Voraz aparece como interés por comprender las visiones, esas ideas que, como tesoros, atraviesan el tiempo sin perder vigencia, volviendo protagonista a la forma como una traducción de las mismas.
Entiende su diseño como una herramienta para producir mensajes, expresiones de una manera de pensar. Absorbe disciplinas con voracidad, no como citas, sino para continuar la conversación que iniciaron en su génesis.
Cuerpos que trasladan esfuerzos, se inclinan, se sostienen o que buscan equilibrio conviven con piezas que organizan su postura y modifican la silueta. No copian el movimiento orgánico de ese cuerpo, le dan un marco. Dejan de lado ideas de decoración para convertirse en una construcción casi arquitectónica, donde hay una lógica de elementos que se perciben antes de comprenderse del todo.
De igual modo que las obras y los objetos que son capaces de definir una época sobreviven por ser concebidos desde una idea o denuncia clara, un tesoro tiene la posibilidad de atravesar generaciones y acumular significado, sin pretender apuro.
Ocupar lugar dentro de historias amplias.